El autoconsumo fotovoltaico industrial se ha consolidado como una solución energética eficiente y rentable para muchas empresas que buscan reducir su dependencia de la red eléctrica y aprovechar la energía solar. Aunque recientemente se ha hablado mucho sobre la disminución del precio de la electricidad en el mercado mayorista, el coste del kWh generado por una instalación fotovoltaica es considerablemente más competitivo. En este artículo, explicaremos cómo se calcula el coste del kWh fotovoltaico a largo plazo, utilizando un caso práctico que permitirá ver de forma clara este concepto y cómo este se compara a la alternativa de precio que ofrecen las comercializadoras.

¿Cómo se calcula el coste del kWh fotovoltaico?

El coste del kWh fotovoltaico se puede calcular dividiendo los costes totales de inversión y operación entre la cantidad de energía generada durante el ciclo de vida del sistema de autoconsumo. Para ello, tenemos en cuenta tanto los costes iniciales de instalación como los costes operativos, así como la producción anual de energía de la instalación.

Entre los costes que forman parte de esta ecuación se incluyen:

  • Precio de la instalación: Este es el coste de adquisición e instalación del proyecto de ingeniería llave en mano.
  • ICIO (Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras): Generalmente, un 4% del precio de la instalación, aunque puede estar bonificado en algunos municipios.
  • Estudio estructural: Para instalaciones sobre cubierta, es necesario asegurarse de que la estructura cumpla con el Código Técnico de Edificación.
  • Mantenimiento anual: Incluye las inspecciones, limpiezas, seguro de riesgos específicos y pequeñas reparaciones necesarias para mantener la instalación funcionando de forma óptima.

Caso práctico

Veamos un ejemplo con una instalación de 200 kWp, que produce anualmente 1300 kWh por cada kWp instalado. Los costes y producción estimada son los siguientes:

  • Tamaño de la instalación: 200 kWp
  • Producción anual por kWp: 1300 kWh/kWp/año
  • Precio de la instalación: 100.000€
  • ICIO: Un 4% del precio de la instalación (4.000€), pero en algunos municipios puede bonificarse.
  • Estudio estructural: 2500€
  • Mantenimiento anual: 1200€
  • Garantía de potencia: 30 años

En este ejemplo, la producción total estimada durante los 30 años sería:

Producción total=200 kWp×1300 kWh/kWp/año×30 años=7.800.000 kWh

Para calcular el coste del kWh, sumamos los costes de inversión y operación:

  1. Coste total de la inversión:
    • Instalación: 100.000€
    • ICIO: 4.000€
    • Estudio estructural: 2.500€

Coste total de la inversión = 100.000 + 4.000 + 2.500 = 106.500€

  1. Coste total de operación:
    • Mantenimiento anual: 1200€
    • Mantenimiento total en 30 años: 1200€ × 30 = 36.000€
  2. Coste total a lo largo de 30 años = 106.500 + 36.000 = 142.500€

Por lo tanto, el coste por kWh producido durante los 30 años será:

142.500 / €7.800.000 kWh≈0,0183 €/kWh o 1,83 céntimos de euro por kWh

Coste del kWh una vez recuperada la inversión

Tras recuperar la inversión inicial, el coste de los kWh producidos se reduce únicamente a los gastos de operación y mantenimiento. En este caso, el coste anual de operación es de 1200€, y la producción anual es de:

200 kWp×1300 kWh/kWp=260.000 kWh/año

El coste del kWh tras la recuperación es:

1200 € / 260.000 kWh≈0,0046 €/kWh 

Comparativa con el precio de la electricidad de la red

El coste de la electricidad que pagan los consumidores industriales no solo depende del precio del mercado mayorista, sino también de otros conceptos como peajes de acceso a las redes de transporte y distribución, pagos por capacidad, y el margen de la comercializadora. Aunque en ocasiones el precio del mercado mayorista ha llegado a 0 €/MWh, esto no refleja el precio final para el consumidor. Dependiendo del grupo tarifario, podemos asumir que las empresas industriales pagan entre 10 y 15 céntimos de euro por kWh a su comercializadora.

Al comparar este coste con el coste a largo plazo del kWh fotovoltaico (inferior a dos céntimos de euro/kWh), podemos ver que la energía producida por una instalación de autoconsumo industrial puede ser entre 5 y 10 veces más económica que la electricidad comprada a la red. Esto convierte al autoconsumo fotovoltaico en una opción altamente competitiva para las empresas que buscan reducir su gasto energético de manera sostenible y predecible.



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